sábado, 15 de octubre de 2011

-No, no tienes que llorar por mí. O por lo menos, no lo estás haciendo. Estás pasándotelo muy bien con ésto ¿no? Me alegro. Que te vaya bien. Que te vaya genial. A mí, como ves, no me alegra demasiado estar en ésta situación. Quizás porque yo no significaba tanto para tí como tú para mí. O quizás porque, simplemente, después de todo esto, me dí cuenta de demasiadas cosas.Y respecto a mis amigas te diré una cosa: ELLAS ME HAN DEMOSTRADO MÁS EN DOS MESES, QUE TÚ EN AÑOS. Pero, ¿sabes? En una cosa, tienes razón: es mi vida, no la tuya.