lunes, 30 de mayo de 2011

¡Que moriría por ti!


Viene fácil, se va fácil. Así es como vives tú. Lo coges todo, pero nunca das nada. Debí saber que sería un problema desde el primer beso. Tus ojos estaban abiertos. ¿Por qué estaban abiertos? Te di todo lo que tenía y lo tiraste. ¿Por qué lo hiciste? Que me dieras todo tu amor es lo único que te pedía. Pero lo que tú no entiendes es que pondría mi mano sobre una espada por ti, saltaría delante de un tren por ti. Sabes que haría cualquier cosa por ti. Pasaría por todo este dolor, me dispararía una bala en la cabeza. Sí, moriría por ti. Pero tú nunca harías lo mismo. Loco, insensato. Eso es lo que eres. Te ríes en mi cara y luego sales huyendo. Si mi cuerpo ardiera en llamas, tú me verías quemarme. Dijiste que me querías pero todas tus palabras eran mentira. Porque tú nunca, nunca harías algo así por mí. Pero yo todavía sigo pensando que haría cualquier cosa por ti. Pídeme lo que quieras.




Hasta las doce;


Si al despertar no he soñado contigo, me reinvento y sigo. Sólo pensar en tumbarme en tu ombligo, me hace ser testigo del calor cosido en nuestra piel. Enterrarnos en la cama y que mañana no amanezca hasta las doce. Que nos destrocen los latidos. Que las ganas se disuelvan en el roce de tu cuerpo con el mío. Si cuando más me hace falta tu abrigo, siempre lo consigo. Verte sudar, regalarme gemidos, es tan divertido y es el mejor castigo.


Quiero:


Quiero pensar que en la vida todo pasa. Quiero crecer si estás cerca de mi piel. Quiero volver a vivir toda esa magia, la que, a veces, nos abraza y nos hace sentir bien. Quiero llegar a querer con toda el alma. Quiero poder dar de mi lo que no ves. Quiero perder todo el miedo que acompaña, que bloquea y que me engaña, y que no me deja ser. Y cuidaré todo lo que me regalas. Y me dejaré sorprender cada día. Y viviré cada instante con la calma. Gracias, vida, por tus armas, voy a aprender a usarlas bien. Quiero tocar y ver respuesta de tu piel. Quiero quitar la barrera que separa la verdad, lo que hace falta y lo que merezco tener.

sábado, 28 de mayo de 2011

Que se acabó.

Voy a vestirme de fiesta cuando caiga el sol. Voy a doblar las apuestas en un juego mortal del amor. Tú me robaste la vida. Tú me envuelves en tu trampa. Y me haces ver que la vida, es una sola vida junto a ti. Y hoy lo siento, no caeré en tu juego. Verás, que me arrepiento por decidir amar y no vivir. Voy en busca de otros besos. Recoge y vete de aquí, hoy voy a vivir sin ti. Hoy buscaré tierra nueva y algún nuevo amor, porque este dolor me lleva a arrancarte de mi corazón. No voy a preocuparme más. Hombres, por ahí, mejores que tú hay de más.

Sin saberlo;

Él no lo sabe, pero hizo temblar el mundo en el primer día... y ni siquiera sabe que si cruza con sus dedos mi espalda hace girar las agujas del reloj en sentido contrario.

No lo sabe.
 

Con un beso, y nada más.

Mi casa está justo encima de tus pestañas. Mi calle va toda recta hacia tu cintura. Tus ojos son los culpables de mi locura. Mi corazón se acelera cuando te marchas. Tu voz suena con las cuerdas de mi guitarra. Y canta, por si me olvido, ésta melodía. Pensaba tenerte cerca todos los días y hacer que desaparezcan las despedidas.
Muy poco puedes hablar y tanto quieres decir. No te dejan expresar todo lo que yo valgo para ti. Hoy te puedes conformar con un beso, y nada más.
Ahora que pasa el tiempo y tú vas creciendo despacio y sin preocuparte por el futuro. Estoy aquí para siempre, te lo aseguro. Y no pienses que en el sol siempre está lloviendo.
Yo tanto que puedo hablar, muy poco puedo decir, pero aparco toda mi rabia solo para verte sonreír. Y yo me puedo conformar con un beso, y nada más.

Equivocada.

El firmamento cayó en el medio del salón. Y al saber, que ya de largo nuestro amor se fue, gritamos más cada vez. ¿Y aún preguntas quién perdona a quién? Entras en la habitación, ¿por qué me has hecho venir? Siempre terminas sacando lo malo de mí. Ayer decías que no, y ahora me dices que sí. Soy tu problema y tú el mal que me hace sufrir. No me levantes la voz, que no respondo de mí. Sabes de sobra que así no podemos seguir. Algo me dice que no, que esto se pierde. ¿Y quién nos lo iba a decir? Se secó nuestro jardín. Es normal, yo soy marea que viene y se va, y tú la orilla del mar. No lo esperaba de ti, ¿cómo has podido decir que ya no somos los mismos, que no eres feliz? Que, a veces, pienso que no, que no soy yo para ti. Nos bastaría un perdón, un renovarse o morir, aunque ya empiezo a pensar que lo nuestro es sufrir. No entiendo cómo la rabia enciende las palabras, palabras que no son nada, pero llegan al alma. Y me arrepentiré, y no quiero, y te espero, y he decido no perder ya ni un solo segundo más. Por favor di de una vez, que es lo que quieres de mí, no puede ser que las cosas se queden así.

Me fui.

Me fui, renuncié a mi agujero. Para serte sincero, me fui porque estaba prisionero. Me fui, pero puse un letrero: “me voy porque quiero”. Y me fui a probar suerte como extranjero. Me fui para quererte menos. Me fui para sentirme solo. Me fui, pero aquí, los malos son los buenos. Me fui, no tenía dinero, ni ganas de veros. Me fui y no necesité escudero. Me fui para forrarme de acero. Me fui para olvidarme de todo. Me fui y no encontré consuelo en los sueños que te robo. Me fui porque no estaba entero en aquel agujero. Me fui, cazador y carroñero.

Será cuestión de tiempo;

Será cuestión de tiempo, de un lugar, de un momento. Conozco tu debilidad, como haces para envolverte. Si no es hoy, mañana tal vez, pero algún día voy a tenerte. Porque tengo la capacidad de sin que me hables, entenderte. Yo sé lo que traes en tu mente, que estás loca por tenerme. Es un secreto de tu mirada y la mía. Un presentimiento.
Será cuestión de tiempo, de un lugar, de un momento, de una palabra, de un encuentro, de una noche, de un intento tranquilo confiando en lo que creo. Tu mente me llama, me llama. Y yo le contesto. Mi mente descansa y con el deseo la alimento. Yo sé que estamos cerca de que pase el suceso, de una historia, de un recuerdo.
Tu sabes que naciste para mí y lo mismo te pasa a ti cuando estás cerca de mí. El deseo que llevas por dentro es tanto… Sin decir nada, haciéndolo lento. Mientras me deleito, aprovecha el momento. Tu eres perfecta, tu cuerpo, tu cara, tus ojos y también tu piel. Te quiero completa, baila sensual, así te quiero ver. Juntitos, solitos, nos vamos a complacer.

Ahora.

Ahora ya no escribo cuentos, ni tacho los días del calendario. Sueño que estoy preso a la sombra de un árbol. Ya no paseo por el mercado, ni escucho lo que hablan unos viejos. Nunca más me sentaré con ellos. Y ahora me paso todas las tardes pensando que el teléfono no arde, que no suena, que no interrumpe la cena, que no suena, que me dice que me largue, que se muere, sálvalo, tú si puedes. Y es que por no salir, todas las puertas cierro. Tengo las mañanas sólo para mí. Se olvidaron de mí, estos del infierno. No paran de llover las nubes del fracaso. Disparan las pistolas de la soledad. Ya no salgo en la guía, ni en la calle de “Olvidados”. Gritaré un poco más, sangrará mi garganta.

jueves, 26 de mayo de 2011

-Buenos días princesa.

~ ¡Buenos días princesa! He soñado toda la noche contigo. Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Sólo pienso en ti. Buenos días, buenas tardes, buenas noches quiero darte, contarte como me ha ido el día y aburrirte. Cenar viendo una peli sin rencores por besarte, y hacerte luego el amor, tantas veces como aguante. Firmarnos de alegría, sin papeles de por medio. Discutir seguidamente y encontrar siempre el remedio. Mirarnos a los ojos, cada uno en un extremo. Despellejar toda tu ropa, mi objetivo, tu desnudo. Bromear mordiéndote en la mejilla del culo. Observarte a mi lado y examinar todas tus curvas. Seguidamente el saboreo de toda tu carne cruda. Saciarnos de placeres, despacito y con amor. Con esfuerzo incomparable, sin parar y sin cansarnos. Las sábanas son olas movidas por Poseidón. Llevarte al cine los domingos, recorrer España en moto, tener que levantarme pronto y arreglar los cuadros rotos. Un beso nuestro es un regalo entre nosotros, privado. Me encanta decirte ésta frase, y es que estoy enamorado. Cada día te echo en falta entre las sábanas y almohadas. Das razones a mi vida y sin ti ya no encuentro nada. He llorado por nosotros aunque tú no me hayas visto. Tantas lágrimas perdidas entre el polvo de mi piso. Sólo quiero ser feliz y que lo seas junto a mí. Eres mi musa, mi cuestión, mi razón, ¿y qué soy yo? Me desvivo por tu aliento en mi nuca. Inspírame cuando la mente esté sedienta. Te echo de menos, princesa.

miércoles, 25 de mayo de 2011

tú.

-¿Sabes qué?
+ ¿Qué?

- ¿Sabes qué?
+ ¿Qué?
- ¿Sabes qué?
+ ¿Qué?

- Que me pasaría la vida pregunte ''Sabes qué'' para oír tu voz.

SONRÍE.

Aunque estés cansado, aunque no tengas fuerzas. Aunque creas que no puedes salir adelante. Esfuérzate por vivir, por buscar el lado positivo de las cosas, porque te brillen los ojos, porque tu corazón vuelva a latir. Nunca te rindas. No hay nada más bonito que una sonrisa.

martes, 24 de mayo de 2011

Por ti; para ti.

Nunca he sido el ejemplo a seguir en nada ni de nadie. Puedo hacer algo bien o, incluso, muy bien, pero nunca soy la mejor. Puedo ser buena en muchos aspectos, pero de momento no he sabido destacar en ninguno de ellos. La verdad es que prometerle a alguien que voy a ser ejemplar es muy precipitado, es prometerle ser lo que nunca he sido. Sin embargo, cuando quieres a alguien sientes que eres capaz de todo, capaz de hasta lo imposible porque esa persona se sienta orgullosa de ti. Y yo, al menos para ti, quiero merecer la pena.

¡Que me grites!

-Grítame.
-¿Qué?
-Lo que has oído, grítame, fuerte, muy fuerte. Grítame todo lo que no quiero oír. Todos mis defectos, las cosas que no soportas de mí. Échame en cara todas y cada una de las veces que te hice sentir mal, que te decepcioné, que te hice pensar eso de "pensaba que eras diferente". Enfádate conmigo, dime que soy una niñata mimada y quejica, que a ver si un día maduro. Dime todo eso que la gente no les dice a los demás, dime lo que verdaderamente piensas de mí. Pero después de eso, hazme un favor, solo uno. Dime que me quieres, pese a todas las verdades que me has gritado, solo dime que me quieres...

lunes, 23 de mayo de 2011

Olvidar y recordar.

-Sólo queda olvidar y recordar aquellos días en que tu y yo, nos seguíamos queriendo. Y ahora, discutiendo cada segundo, robándonos la razón. ¿Dónde estás ahora que te necesito? Dime tan sólo un día en que no me mintieras, tan sólo uno. Sólo el silencio sabe lo que siempre callé. Y no me pidas que vuelva, porque no lo pienso hacer. Todo lo que compartimos quedó en el ayer. El tiempo pasaba y yo buscando respuestas, tu sólo hacías preguntas. ¡La vida no contesta! Estoy echando de menos algo que yo misma dejé, pero prefiero odiarte que amarte, no me preguntes por qué. Pero ya está, ya basta. Tú eres libre y yo también.

Que sigo siendo la misma.

~Perdona si me pongo nerviosa. Pensaba que no te encontraría y afiné mejor la puntería. Y mírame aún sigo siendo la misma que antes de ayer, cuando aún te quería. Me retiré haciendo el suicida. No sé por qué no hubo despedida. Y abracé a otros, ni parecidos. Nunca olvidé aquella sonrisa que imaginé. Durante mil vidas te busqué, después de cada herida. Y mírame aún sigo siendo la misma que era antes de ayer, con algún fracaso encima. Me emborraché a base de añejo. Me acostumbré a tenerte lejos y lloré delante de un espejo. Y mírame aún sigo siendo la misma, solo que un poco más vieja.