viernes, 30 de marzo de 2012

Verte venir, con esos aires de chulo que esconden la mejor persona del mundo. Hacerte esperar para poder darte un beso de "buenos días". Abrazarte y morderte, sabiendo que te encanta tanto como tu a mí. Besarte, esos besos que saben a sal, a red bull, a ti, al mejor de los sabores. Tumbarnos en la arena, sintiendo cómo el sol de marzo ya calienta en la piel. Entre los recuerdos de veranos anteriores y las ganas de veranos posteriores, hacer que te enfades para así poder contemplar lo guapo que te pones, cómo me esquivas y qué débil eres ante mis súplicas de besos. De vez en cuando, intentar enfadarme, sin conseguirlo, rendirme a los tres minutos y gastarnos la boca con tantos besos. Decirte mil veces que me encantas y quedarme tan corta como un hilo intentando rodear el mundo

viernes, 16 de marzo de 2012

El gilipollas, el imbécil, el malo. El que no le rinde cuentas a nadie salvo a sí mismo, es la promesa eterna de la libertad. Es el que a su lado, cada día será diferente al anterior. Es la inestabilidad, la tormenta, el caos. Es el "hoy te quiero menos que ayer y mañana no sabré ni quién eres". Es la sonrisa hipnótica del rebelde sin causa, el deseo que viaja en tranvía, el capitán Jack Sparrow, el mañana que nunca muere. Es, en definitiva, la atracción que ejerce lo prohibido, lo que no nos conviene, lo que nos va a hacer sufrir. Porque en el fondo esa atracción se basa en la remota y utópica posibilidad de poder domar a la fiera, de ser la que ha conseguido meter en el redil al que nunca quiso ser boy-scout. Ser la que ha conseguido que la sonrisa de un macarra deje de lucir o, mejor dicho, que sólo lo haga por ti. Pero querida, si hicieran eso, serían como los demás, como todos los que convienes, como los que no te harán sufrir. Y entonces ya no tendrán ningún tipo de morbo, por eso seguimos sonriendo.

viernes, 9 de marzo de 2012

Pasaron los meses hasta que me di cuenta de que necesito de ti para creer en mi.
Reí millones de veces y lloré el doble. Dormía contigo todas las noches sin tenerte aquí. Seguía oyendo tu voz diciéndome que nada me pasaría, que me cuidarías. Te necesité cuando llovía y hacía tanto frío que sólo tu podías abrigarme. Me sentí frágil, pero tú podías hacerme la mujer más fuerte con solo tu presencia. Te eché de menos en las tardes de Enero y en las madrugadas de Febrero. Y ahora, en Marzo, ya no quiero a nadie más que no seas tú. 
Por ejemplo el espejo del baño, con tus ganas, mi rímel. Por ejemplo, dos cuerpos nadando en un mar de sudor que redime. Por ejemplo mis uñas, tu espalda. Por ejemplo, quitarme la falda. Por ejemplo, te toca a ti encima. Por ejemplo, muérdeme la oreja. Por ejemplo, dos bocas que riman, como riman tan pocas parejas. Por ejemplo dos pares de manos. Por ejemplo apurar el verano, sin salir de esta habitación. Por ejemplo tu ropa en la silla. Por ejemplo mi copa en el suelo. Por ejemplo, no me hagas cosquillas. Por ejemplo me encelan tus celos. Por ejemplo, una bronca por nada. Por ejemplo, dos niños traviesos. Por ejemplo, que la madrugada, no nos cambie maletas por besos. Por ejemplo, catorce lunares. Por ejemplo, colonia barata. Por ejemplo, ascensores, sombras y bares. Por ejemplo, suspiros de gata. Por ejemplo jugarse la vida. Por ejemplo, morirse de miedo. Por ejemplo, billete de ida para irme, aunque siempre me quedo. Por ejemplo deprisa, deprisa, pero córtate cuando me abraces, que me has roto ya 5 camisas. Por ejemplo, rodillas, caderas. Por ejemplo, mejillas, ombligo. Por ejemplo que me desesperas. Por ejemplo, que sueño contigo.