Incluso en estos tiempos, veloces como un cadillac sin frenos, todos los días tienen un minuto en el que cierro los ojos y disfruto echándote de menos. Incluso en estos tiempos, en los que soy feliz de otra manera, todos los días tienen ese instante en que me jugaría la primavera por tenerte aquí delante. Incluso en estos tiempos, de volver a reír con los amigos, todos los días tienen ese rato en que respirar es un deber ingrato. Y se iría el dolor mucho más lejos si no estuvieras dentro de mi alma. Incluso en estos tiempos, triviales como un baile de disfraces, todos los días tienen unas horas para gritar al filo de la aurora, la falta que me haces. Incluso en estos tiempos, de aprender a vivir sin esperarte, todos los días tengo recaídas y aunque quiera olvidar, no se me olvida que no puedo olvidarte.
jueves, 12 de julio de 2012
Le vi en un paso de cebra. Yo estaba toreando con el bolso a un autobús. Me dijo "¿tienes fuego? tranqui, que me lo monto de legal, salí ayer del talego, molaba que me invitaras a cenar". Le echó un cable la lluvia, él andaba con paraguas y yo no. Con una sonrisa, "¿a dónde vamos, morena?" me soltó, y yo, que caminaba sin dirección, "a donde tú me lleves", sentencié. Me advirtió al entrar que su casa era el polo, "con un colchón nos basta, de estufa, corazón, te tengo a ti". A la segunda copa, "¿qué hacemos con ropa?" pregunté, y él, que nunca había tenido más religión que un cuerpo de mujer, del cuello de una nube aquella noche se colgó. Estaba solo cuando al día siguiente el sol se desveló y se despertó abrazando la ausencia de mi cuerpo en su colchón. Lo malo es que huyera con su cartera y su ordenador y peor es que me fuera robándole además el corazón.
miércoles, 11 de julio de 2012
Que la lluvia no apague tu risa, que el calendario no venga con prisas, que el diccionario detenga las balas, que gane el "quiero" la guerra al "puedo", que los que esperan no cuenten las horas, que los que matan se mueran de miedo. Que el fin del mundo me pille bailando, que el escenario me tiña las canas, que nunca sepas ni cómo, ni cuando, ni ciento volando, ni ayer, ni mañana. Que el corazón no se pase de moda, que los otoños nos doren la piel. Que las verdades no tengan complejos, que las mentiras parezcan mentira, que no te den la razón los espejos, que te aproveche mirar lo que miras. Que no se ocupe de ti el desamparo, que cada cena sea tu última cena. Que ser valiente no salga tan caro, que ser cobarde no valga la pena, que no te compren por menos de nada, que no te vendan amor sin espinas, que no te duerman con cuentos de hadas, que no te cierren el bar de la esquina. Que todas las noches sean noches de boda y todas las lunas sean lunas de miel.
martes, 10 de julio de 2012
Llegó un frío día de Enero y yo, partida en dos, no supe reaccionar ante la emoción de ver aparecer a un trozo de mi misma sin sentir que renació también mi corazón. Háblame, aunque estés lejos, que me duele este silencio, cargado de palabras. No dijimos hasta luego, si no hasta siempre, compañero. Nos veremos mañana y hasta entonces seguiré pensando en ti, en todo lo que fuimos, seremos y olvidaremos escribir. Pero aunque me parezca un sueño, en mi corazón eterno, guardo todas las promesas por cumplir. Y a la hora de olvidarte procuraré dejar intacto el paso de los años que nunca podré tener. Y yo, que nunca he entendido este mundo sin sentido, me muero si no estás.
viernes, 6 de julio de 2012
Digamos que cuando sangras ginebra y lloras vino, cuando avanzas en zig zag o despacio, cuando te escondes, cuando sacas las garras, cuando brindas con la muerte y ésta se sonroja al contemplarte, como todas, cuando eres lo más guapo que ven mis ojos, cuando cierras los puños, cuando eres tú y me haces reír, no me queda más remedio que quererte un poco más, aunque no quiera. Y quiero, bendita y maldita maravilla de vida en movimiento.
Ando sin gafas por la vida, yo, que siempre quiero verlo todo, y es por eso que estoy molesta, temerosa, en desacuerdo, borrosa en los espejos, sedienta en los deseos. "Necesitar" es el verbo que más odio, pero es increíble lo mucho que puedo llegar a necesitar que me necesites, que te falte un pedazo si estoy lejos, que me busques en tu pecho, en tus manos. Podría vivir sin ti, si viviese al 10 por ciento. Podría hacerme amiga de otras pieles, pero nunca podría llegar a ser su cómplice completa. Me niego a morirme sin conocerte por adentro, aunque siempre me seguirían sorprendiendo tus secretos, tus historias. Mi mente quiere invadir la tuya y mi sexo quiere perderte el respeto. A éstas alturas deberías saberlo; quererme es como andar descalzo sobre las brasas, dar tantos pasos sin quemarte y de repente, todo el fuego. En cambio, quererte a ti es hacer de la vida una ruleta, jugar todas las fichas a un número que en cada giro cambia, apostar contra el destino y lograr que, por una vez, no vuelva a ganar la banca. Pero si te descalzas de tus miedos y yo dejo de perder tiempo en otras palabras, si te desnudas de cualquier cordura y yo vacío el cenicero de mis dudas, conseguiremos que se ruborice el tiempo por vernos erróneos, incorrectos, eternos y felices.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
.jpg)
.jpg)
.jpg)

