martes, 17 de enero de 2012

Fui una estrella más en su universo, ni la más pequeña, ni tampoco la más grande. Simplemente una más. Una más que le robó besos bajo los millones de estrellas que nos acechaban. Una que le hizo sentir sensaciones que ni la primavera. Una más que almacenar. Pero, ¿qué querías? Que perdiera el control, que te pagara las drogas. ¿Querías dialogar? ¿Ser mi cardiólogo? Querías compañera de cama, de copas, de fin de semana. Sólo pude ser una estrella quizá, 

la más brillante. 

Noelia Sierra