viernes, 9 de marzo de 2012

Pasaron los meses hasta que me di cuenta de que necesito de ti para creer en mi.
Reí millones de veces y lloré el doble. Dormía contigo todas las noches sin tenerte aquí. Seguía oyendo tu voz diciéndome que nada me pasaría, que me cuidarías. Te necesité cuando llovía y hacía tanto frío que sólo tu podías abrigarme. Me sentí frágil, pero tú podías hacerme la mujer más fuerte con solo tu presencia. Te eché de menos en las tardes de Enero y en las madrugadas de Febrero. Y ahora, en Marzo, ya no quiero a nadie más que no seas tú.