martes, 3 de abril de 2012

Te regalo mi cintura y mi boca para cuando quieras besar. Te regalo mi locura y las pocas neuronas que me quedan ya, mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo, te doy hasta mis suspiros pero no te vayas. Porque eres tu mi sol, los pies con los que camino. Eres tú, amor, mis ganas de reír, el adiós que no sabré decir, porque nunca podré vivir sin tí. Si algún día decidieras alejarte de aquí, cerraría cada puerta para que nunca pudieras salir. Te regalo mis silencios, mi nariz, mis ojos, yo te doy hasta mis huesos pero quédate aquí.