miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Cuántas veces nos salvó el pudor y mis ganas de siempre buscarte? Colgada de tu cuello un sábado de lluvia a las cinco de la tarde, sabía Dios como me costaba alejarme. Te miraba mientras dormías, sin despertarte. Pero es que hoy, se me agotó la esperanza, porque con lo que queda de nosotros ya no alcanza. ¿Cúantas veces quise hacerlo bien y pequé por hablar demasiado, no saber dónde, cómo ni cuando? Todos estos años caminando juntos, ahora ya no parecen tantos. Sabe Dios, todo el amor que juramos. Pero hoy ya no es lo mismo, ya no vamos a engañarnos, aunque soy una mujer en el mundo, que hizo todo lo que pudo, no lo olvides ni un segundo. Eres lo que más he querido en la vida, lo que más.