viernes, 25 de mayo de 2012

'Ella es, por eso estoy. Amo ése péndulo entre la mujer huracán que escandaliza portales y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche. Ella no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina, que su risa amenaza mi timón como un orfeón de sirenas, que por verla feliz me marcharía, y para hacerla feliz, permanezco. Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira. Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas, tiene talle de princesa, bebe como un marino ruso, y ama como la vida. Ella va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía, porque está hecha de un fuego que la asusta y la encandila. Y yo estaré cerca, para encenderle con besos la felicidad que es capaz de transmitir. A veces siento la tentación de enjaular sus maravillas, pero aunque pudiera, no lo haría. Ella es libre, feliz, y un poco mía. Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría.'