jueves, 28 de junio de 2012

Setenta veces lo intenté. Si me largo para siempre, sería dejarlo todo atrás. No tengo nada que perder, y lo peor que puedo ganar, es miedo a la soledad. Debe ser un caso de incompatibilidad de caracteres. Cada vez que digo que sí, él, en cambio, opina que no. Siempre que prefiero dormir, él insiste en hacer el amor. Cada vez que yo ligo un póker, ella lleva una escalera de color. Cuando me propone salir, yo acabo de pensar "hogar, dulce hogar". Si me excita el sesenta y nueve, él me grita "quiero un cuarenta y dos". Cuando soy un paso adelante, él da dos hacia atrás. Siempre que me va a besar, me entra un repentino ataque de tos. Trato de dejar de fumar, y me besa pasándome humo. Cuando de repente le olvido, jura que se muere por mí.