domingo, 17 de junio de 2012

No puedes afirmar que te engañaba cuando te mentía, pero desde el primer día tuve la cobardía de avisar. Quien tiene siete vidas y los ojos de gata callejera no se va con cualquiera. "De mi noche se esperan millones de promesas sin cumplir, así que mejor no equivocarse, no me pidas jamás lo que no doy. Ya sabes lo que soy, y si quieres me voy", te dije al terminar de desnudarme. Ya ves, llegar a fin de mes, conmigo no es un asunto de dinero, es más bien cuestión de merecer. Un tsunami hecho mujer, dispuesta en cada ola a renacer. ¿Cómo ibas a saber que te engañaba cuando mentía? Maestra en confundir al diablo y al rey de los altares. Te citaba en los bares con fuegos malabares y luego me olvidaba de acudir. Ya ves, llegar a fin de mes, conmigo no es un asunto de intendencia, se trata más bien de comprender la pura impertinencia del sol cuando se cansa de alumbrar, del mostrador a la hora de cerrar. No puedes jurar que te engañaba cuando mentía. Ya ves, llegar a fin de mes, no era firmar un parte de sucesos, se trata más bien de envejecer huérfano de mis besos y de abrazos que se mueren por volver. Y aún así, todavía te cuesta imaginar que te engañé cuando me despedí. 

sábado, 16 de junio de 2012

Viajero que regresas a la ciudad del norte donde la dulce nieve empapa la razón, donde llegan los barcos cargados de preguntas a muelles laboriosos como mi corazón, háblale de mi vida, las autopistas negras que atraviesan volando mi terca soledad, esa gente que pasa por la calle llevando mi pensamiento a otro lado de la ciudad. Cuando de él y de mí sólo queden estos versos, los hoteles que un día quisimos compartir, los coches aparcados junto a nuestro recuerdo, la calle deshabitada donde lo conocí, dile que estoy parada en el final de mi misma igual que un aduanero sin nadie a quien multar, como la menopausia de una mujer fatal. Y dile también que lo echaré de menos cuando apriete el frío, cuando nada sea mío, cuando el mundo sea sórdido y ajeno. Que no se te olvide. Es de esos que da siempre un poco más que todo, y que nada piden. Cuéntale que le extraño y que me siento seca, igual que un presidente dentro de un autobús, como una Kawasaki en un cuadro del Greco, igual que un perro a cuadros, igual que un gato azul. 

Ahora que nos besamos tan despacio. Ahora que una habitación es un palacio donde nunca falta espacio para más de un corazón. Ahora que te desnudo y me desnudas y en la estación de las dudas, muere un tren de cercanías. Ahora que nos quedaríamos en la cama Lunes, Martes y festivos si hace falta. Ahora que no me acuerdo del pijama, ni recorto el crucigrama, ni me mato si te vas. Ahora que tengo un alma que no tenía.  Ahora que suenan alegrías. Ahora que está tan sola la soledad. Ahora que el mundo está recién pintado. Ahora que las tormentas son tan breves y los duelos no se atreven a dolernos demasiado. Ahora que está tan lejos el olvido. Ahora que, sin saber, hemos sabido querernos como es debido, sin querernos todavía. Ahora que se atropellan las semanas, fugaces como estrellas. Ahora que casi siempre tengo ganas. Ahora que me despido pero me quedo. Ahora que tocan los ojos, que miran las bocas, que gritan las manos. Ahora que explotan los coches, que sueño de noche, que duermo de día. Ahora que estoy más viva de lo que estoy. Ahora que nada es urgente, que todo es presente. 

domingo, 3 de junio de 2012

Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños o puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemiga, tu esclava, tu fiebre, tu dueña. Y si quieres, también puedo ser tu estación, tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu diosa, tu asesina. Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor, que me falta valor para atarte a mi cama. Puedo ponerme digna y decir: "toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas". Si lo prefieres, puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu frío y tu manta, tu resaca y tu lunes, o tal vez puedo ser tu abogada y tu jueza, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día, tu rencor, tu porqué, tu agonía. Puedo ser hasta ésa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra. 

jueves, 31 de mayo de 2012

Te dirán que los poemas no pagan la hipoteca. Que pintar los caminos de tu pena no lleva a ningún lado. Que los recuerdos del vino no son sólidos. Que pastar sin la manada es provocar la codicia del lobo. Que el tiempo es un juez insobornable. Que la revolución empieza comprando muebles de Ikea. Que un colchón el el suelo queda lejos del Nirvana. Que es mejor un buen currículum que una biografía. Que las chicas malas van al cielo si un santo las recomienda. Que la vida es un negocio que exige garantías. Que la paz es sólo la capital de Bolivia. Que agachar la cabeza sirve para ver los pozos que te esperan. Que no siempre serás joven y es mejor vender a tiempo. Que estás equivocado o loco. Que yo no te convengo. Tendrán razón y tú lo sabes. Como sabes también que la razón nunca lloró de felicidad tras un orgasmo o de premonición con un verso de González. Ni paseó en bragas por una calle transitada o voló aferrada a los barrotes de una ventana. No se sintió de cristal pero irrompible. No saltó al vacío con los ojos bien abiertos ni fue vestida con pétalos de rosa por dentro y para siempre. Por eso, porque lo sabes pero vienes es que caminamos erróneos e incorrectos. Y por eso es que, contra manuales y reglamentos, te quiero. 

sábado, 26 de mayo de 2012

¿CÓMO SE PUEDE TENER TANTA SUERTE?
Te duermes a mi lado, he vuelto a caer. Te llevo en mis manos, ya no me puedes perder. Verás, a mi ya no me van las pelis de miedo, ni los ojos tristes, ni las miradas que van a parar al suelo. A mi lo que me va es tumbarte en el suelo, para decir con la mirada, lo que con mi voz no puedo. 

viernes, 25 de mayo de 2012

'Ella es, por eso estoy. Amo ése péndulo entre la mujer huracán que escandaliza portales y la que se sonroja si le dices que es más bonita que la noche. Ella no sabe que brilla más que cualquier estrella de neón o gelatina, que su risa amenaza mi timón como un orfeón de sirenas, que por verla feliz me marcharía, y para hacerla feliz, permanezco. Que celebro su existencia como la de la luna, cuando la luna me mira. Guarda en su cuello el secreto de las noches que se doblan como espigas, tiene talle de princesa, bebe como un marino ruso, y ama como la vida. Ella va a incendiar su mundo, sin querer, un martes a mediodía, porque está hecha de un fuego que la asusta y la encandila. Y yo estaré cerca, para encenderle con besos la felicidad que es capaz de transmitir. A veces siento la tentación de enjaular sus maravillas, pero aunque pudiera, no lo haría. Ella es libre, feliz, y un poco mía. Ella sólo le tiene miedo al miedo, y hasta el miedo la amaría.'


"No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza por eso de que sus caderas... Ya sé de sobra que tiene ésa sonrisa y ésas maneras, y todo el remolino que forma en cada paso que da. Pero, además, yo le he visto serio, ser él mismo y en serio que éso no se puede describir. Por eso, eso que me contáis de que "¡míralo cómo bebe las cervezas, cómo se revuelve sobre las baldosas, y ¡qué fácil parece a veces enamorarse!". Todo eso de que él puede llegar a ser ése puto único motivo de ser viva y a la mierda con la autodestrucción. Todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor, es un cuento que ya me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre. Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de frente para decirte "venga, tranquila, relájate y me lo cuentas". No sabéis lo que es despertarte y que él se retuerza y te abrace y ya no sepas cómo deshacerte de todo el mundo. Que las suspicacias, los disimulos cuando su culo pasa, las incomodidades de orgullo que pueda provocarte, son algo con lo que ya cuento. Que yo también le veo. Que cuando él pasa por debajo del cielo, sólo la tonta mira al cielo. Que sé cómo agacha la mirada, baja la cabeza y se muerde el labio inferior. Que conozco su voz en formato susurro, en formato gemido y en formato secreto. Que me sé sus cicatrices y el sitio que le tienes que tocar en la parte superior de la cara para conseguir que se aturda. Me sé lo de sus rodillas y la forma de jugar con las manos cuando está nervioso. No me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo. Que yo conozco su última pesadilla, pero también las mil anteriores y yo sí que no tengo cojones a decirle que no a nada porque tengo más deudas con su espalda de las que nadie tendrá jamás con la Luna. Así que supondrás que yo soy la primera que entiende que pierdas la cabeza por sus piernas y el sentido por sus palabras" 
-Háblame de él, de lo que sientes cuando te roza, cuando te besa lento, rápido o como sea, o cuando te abraza. Háblame de ésas manías que tiene como la de moverse el pelo cuando entra por las puertas o la de no parar quieto. Cuéntame cómo has maldecido el reloj y su manera de ir más rápido cuando estás con él. Merece la pena haber vivido enredada en su cuerpo, haber sentido su mirada sobre la tuya, su lengua en tu boca y sus manos acariciándote, ¿verdad? Podrías contarme cómo su respiración y la tuya hacen una carrera para ver cuál se acelera más rápido. Dime si en vuestras conversaciones interviene la típica sonrisa de "te quiero más que a mi vida". También puedes contarme ése miedo a perderle, a imaginarte sin él. Háblame de sus caprichos. Dime cómo juega a enfadarse sólo para que le des besos. Háblame de cómo te consiente todas las tonterías sin rechistar.
Que te entiendo. Que yo escribo sobre lo mismo, sobre el mismo. Y razones tenemos todos, pero yo muchas más que vosotros. 

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿Cuántas veces nos salvó el pudor y mis ganas de siempre buscarte? Colgada de tu cuello un sábado de lluvia a las cinco de la tarde, sabía Dios como me costaba alejarme. Te miraba mientras dormías, sin despertarte. Pero es que hoy, se me agotó la esperanza, porque con lo que queda de nosotros ya no alcanza. ¿Cúantas veces quise hacerlo bien y pequé por hablar demasiado, no saber dónde, cómo ni cuando? Todos estos años caminando juntos, ahora ya no parecen tantos. Sabe Dios, todo el amor que juramos. Pero hoy ya no es lo mismo, ya no vamos a engañarnos, aunque soy una mujer en el mundo, que hizo todo lo que pudo, no lo olvides ni un segundo. Eres lo que más he querido en la vida, lo que más. 

"La forma de querer tú, es dejarme que te quiera. El sí con que te me rindes es el silencio. Tus besos son ofrecerme los labios para que los bese yo. Jamás palabras, abrazos, me dirán que tu existías, que me quisiste. Jamás. Me lo dicen hojas blancas, mapas, augurios, teléfonos. Tú, no. Y estoy abrazado a ti, sin preguntarte de miedo a que no sea verdad que tú vives y me quieres. Y estoy abrazado a ti, sin mirar y sin tocarte, no vaya a ser que descubra con palabras, con abrazos, ésa soledad inmensa de quererte sólo yo."
Pedro Salinas. 

martes, 8 de mayo de 2012

Él ya sabía que ella era una chica con los labios besados, que era demasiado loca y divertida, que se podía derrumbar de un momento a otro, pero que en menos de una décima de segundo se inyectaba a sí misma ésa dosis de felicidad que le cambiaba el día. Sabía que ella no le tenia miedo a la vida porque había aprendido a reírse de ella. Sabía que tenía miedo a las alturas porque más de una vez había estado a tres metros sobre el cielo y había acabado en el suelo. Sabía que sus sueños se habían roto mil veces y que había dedicado las noches frescas de verano a unir los pedazos. Que nada ni nadie consiguió nunca borrarle la sonrisa. Sabía que su mundo empezaba en las nubes y acababa en las estrellas. Sabía que era todo lo contrario a él, que ella era como las locuras de los sábados noche y él como las agitadas tardes de viernes, que ella ni si quiera se preocupaba de su presente y el vivía planeando su futuro y recordando su pasado. Él era el sur y ella hacía mucho que había perdido el norte. Y aunque lo sabía, allí estaba él, mirándola como un idiota, enamorado de ella hasta las trancas.


jueves, 3 de mayo de 2012

Y, ¿qué le voy a hacer si prefiero el whisky sin cola, el sexo sin boda y las penas con chocolate?
Hoy que la lluvia se ha cansado de la cuidad, hoy que los coches deciden no hacer ruido alguno, hoy que los perros se han puesto en huelga para no salir, hoy que el mundo parece desaparecer, hoy que has elegido la paz aún siendo peor que mi guerra, hoy, me gustaría decirte que si "nunca jamás" significa "tal vez", yo tal vez te quiero querer. 

sábado, 28 de abril de 2012

De repente, aparece alguien que te dice cómo tienes que hacer las cosas para que te salgan bien, cómo tienes que actuar, te enseña a vivir mejor, más tranquila. Aparece ése alguien con el que discutir por quién quiere más a quien. Ése alguien que te dice que como te mueras, te mata, que como desaparezcas, te busca hasta en el fondo del mar, que el sonido de tu risa es el mejor remedio para todo, que tu compañía es el mejor de los pecados y que le gustas hasta por las noches cuando casi no puedes abrir los ojos del sueño. De repente, encuentras a la persona que se sabe de memoria hasta tu DNI, que sabe más de ti que tú, que piensa más en ti que tú. Aparece la persona a la que le gusta verte pisar los charcos cuando tienes un arrebato de locura, que te respeta como si fueras su madre, que te cuida como si fueras su hija y que te quiere como si fueses lo mejor que tiene. Ésa persona con la que pasar los mejores momentos, las mayores alegrías y también con quién tener los mayores disgustos. Y ésa es la persona que se convierte en tus días, tus noches, tu vida, tu muerte, tu sonrisa, tus lágrimas, y es la que quieres para siempre, para...
todos los días de tu vida

viernes, 27 de abril de 2012

Se acercó y, con unas cuantas copas de más, más ganas que de costumbre y la verguenza perdida, le di dos besos y lo llamé por el nombre que tantas veces sonaba en mi cabeza a lo largo del día. Con una sonrisa me dijo "¿qué adelantas sabiendo mi nombre? Cada noche tengo uno distinto, ahora apártate, me lanzo a buscar..." Molesta, le contesté "imagino que será una mujer guapa, de las que se dejan llevar", "algo más, una amante que se atreva a perderme el respeto, ¿quieres probar?" Apuré mi cerveza y en menos de dos tragos estábamos fuera de allí. Al llegar a su portal nos buscamos, como los dos estudiantes en celo que eramos. Nos bajamos un piso antes del séptimo cielo y para el último gramo nos sirvió la foto de boda de sus padres. No faltó ni desfile de moda en ropa interior. "En mi casa no hay nada prohibido, pero no vayas a enamorarte" sentenció, exigiéndome "cuando acabemos, debes olvidar que me has conocido, que has estado en mi cama, hay caprichos de amor que no debo tener" pero, sin quedarme corta respondí, "me han traído hasta aquí tus caderas, no tu corazón". Y luego, ¿para qué más detalles? Copas, risas, besos, excesos. 
Al sábado siguiente volví a aquel bar, a brindar con el espacio vacío que dejaba su presencia. Entonces fue cuando, al pedirme una cerveza bien fría, soñé que era su ardiente voz la que me decía al oído "me muero de ganas de hacerlo otra vez, princesa".

viernes, 13 de abril de 2012

Ahora mismo podría estar en tu cama, con mi pijama puesto, acurrucada junto a ti, cerca, muy cerca. Podríamos estar viendo una peli, de las que a mi me gustan, de las románticas. O también podríamos estar hablando tranquilamente, bromeando, haciéndonos cosquillas mientras me tomo mi colacao calentito. Otro buen plan sería desgastarnos la boca a besos, acelerar el ritmo de vez en cuando y cuando me apetezca pararte de golpe, y entre risas, volver a besarte. Podríamos dormir juntos, aunque no tengo muy claro que el concepto "dormir" se llevara a cabo. Seguramente nos pasaríamos casi toda la noche en vela, jugando, haciendo tonterías que se suelen hacer cuando eres feliz y a última hora me dormiría abrazada a ti con todas mis fuerzas, todavía conservando esa felicidad. Y por la mañana, temprano, me despertarías entre besos, caricias y, de nuevo, tonterías, pero yo protestaría y lo más probable es que me volviera a dormir. Entonces es cuando tú te quedas mirando cómo duermo, y desde mi inocencia, yo podría ser el motivo de tu sonrisa. 
Pero, hoy, ahora y desde mi cama, sigues haciéndome feliz con tu presencia en mi vida. 

viernes, 6 de abril de 2012

Noches de primavera en las que todavía se puede sentir ése olor al frío invierno que lucha por quedarse unos días más, sin saber que en nuestros abrazos ya se puede respirar el aroma intenso y cálido del verano que está por llegar. Los problemas y las discusiones que se van olvidando por cada una de las sonrisas que me provocan tus palabras sin sentido. 
Tendré miles de cosas, pero la mejor y la más importante, es que te tengo a ti. 

miércoles, 4 de abril de 2012

Siempre que estamos cerca, me falta el aire.  Cuando estamos juntos, es algo tan increíble que no me lo creo hasta que no me quedo enganchada a sus pupilas y veo que le tengo ahí, al alcance de mis manos, delante de mí. Cuando nos vemos, me coge de la mano y escapamos del mundo, me come a besos y siempre me quedo con hambre de sus labios. Cuando estoy con él, brillo más que el Sol y el mundo se me queda pequeño. La sonrisa tonta que me reserva cada vez que me ve, es lo mejor de mí, aunque sea de él. Es el único que hace que no tenga miedo a nada cuando estoy a su lado. Si él salta, yo salto. Es como un salto al vacio, pura adrenalina. Siento como que caigo mientras me besa y no me importa nada, solo él. Me encanta cuando me coge para tenerme cerca, pero sólo cerca, no es suficiente. No hay nada mejor que darte cuenta de que está sonriendo y abrazándome, sin importarle nada más. Todo con él es perfecto. Cuando cierro los ojos y al abrirlos veo que sigue ahí esperando por mí. No se si lo entenderéis pero... en estos momentos, para mi no existe nada mejor que tenerle.

Me gustan tus abrazos fuertes o con caricias incluidas, tus besos mojados, apresurados, lentos o más rápidos que una estrella fugaz. Me gusta que de la nada, te inventes cualquier cosa para hacerme reír. Me gustas tú. Me gusta que me hagas enfadar y que luego me busques, me agarres y consigas desenfadarme pasados 4 segundos. Me gusta estar contigo, que no pase ni un día sin vernos. Me gustas tú. Me gusta el número tres. Me gusta tener sueño y que me muerdas la oreja para no dejarme dormir. Me gustas tú. Me gusta que me cuides. Me gusta mirarte y darme cuenta de que no te puedo querer más. Me gustas tú. Me gusta tenerte conmigo. Me gusta apretarte fuerte cuando tengo miedo y sentirme pequeña pero fuerte a la vez. Me gustas tú. Me gusta que me digas que me quieres sin esperármelo. Me gusta cuando te enfadas y haces que me ponga celosa. ME GUSTAS TÚ.

martes, 3 de abril de 2012

Te regalo mi cintura y mi boca para cuando quieras besar. Te regalo mi locura y las pocas neuronas que me quedan ya, mis zapatos desteñidos, el diario en el que escribo, te doy hasta mis suspiros pero no te vayas. Porque eres tu mi sol, los pies con los que camino. Eres tú, amor, mis ganas de reír, el adiós que no sabré decir, porque nunca podré vivir sin tí. Si algún día decidieras alejarte de aquí, cerraría cada puerta para que nunca pudieras salir. Te regalo mis silencios, mi nariz, mis ojos, yo te doy hasta mis huesos pero quédate aquí.

lunes, 2 de abril de 2012

BIENVENIDO A MI MUNDO, AMOR.
Bienvenido a los despertares con alarma de besos a las 7:43 de la mañana de lunes a viernes y a las 11.15 los sábados y domingos. Bienvenido a los desayunos con colacao después de una buena ración de abrazos y caricias mañaneras. Bienvenido a las mañanas en la cama sin hacer nada que no sea mirarte y darme cuenta de la felicidad que me haces sentir. Bienvenido también a las tardes en una playa, en un parque, en un bar, en donde sea pero junto a ti. Bienvenido a las noches abrazados, prometiéndonos futuros que se cumplirán, diciéndonos lo mucho que nos queremos y pensando en lo imprescindibles que somos el uno para el otro. Bienvenido a mis sábados de locura con unas cuantas copas encima. Bienvenido a mis tardes frías de domingo, a ver una peli en el sofá y a comer palomitas sin control. Bienvenido al mundo donde los demás están de más y los besos siempre están de menos. 

domingo, 1 de abril de 2012

Sin saberlo está haciendo que mi mente no haga otra cosa que no sea pensar en él o en cosas insignificantes, tales como cuánto lo echo de menos en ésta tarde fría de domingo. También está haciéndome feliz cuando sonríe, cuando me abraza o cuando me dice que me quiere más que a nadie. Sin saberlo, está convirtiéndome en la princesa que acompaña a su príncipe. Está provocandome ganas de tenerlo conmigo cada segundo que pasa, ganas de sentirle cerca, ganas de él. Sin saberlo, está enamorándome. 

viernes, 30 de marzo de 2012

Verte venir, con esos aires de chulo que esconden la mejor persona del mundo. Hacerte esperar para poder darte un beso de "buenos días". Abrazarte y morderte, sabiendo que te encanta tanto como tu a mí. Besarte, esos besos que saben a sal, a red bull, a ti, al mejor de los sabores. Tumbarnos en la arena, sintiendo cómo el sol de marzo ya calienta en la piel. Entre los recuerdos de veranos anteriores y las ganas de veranos posteriores, hacer que te enfades para así poder contemplar lo guapo que te pones, cómo me esquivas y qué débil eres ante mis súplicas de besos. De vez en cuando, intentar enfadarme, sin conseguirlo, rendirme a los tres minutos y gastarnos la boca con tantos besos. Decirte mil veces que me encantas y quedarme tan corta como un hilo intentando rodear el mundo

viernes, 16 de marzo de 2012

El gilipollas, el imbécil, el malo. El que no le rinde cuentas a nadie salvo a sí mismo, es la promesa eterna de la libertad. Es el que a su lado, cada día será diferente al anterior. Es la inestabilidad, la tormenta, el caos. Es el "hoy te quiero menos que ayer y mañana no sabré ni quién eres". Es la sonrisa hipnótica del rebelde sin causa, el deseo que viaja en tranvía, el capitán Jack Sparrow, el mañana que nunca muere. Es, en definitiva, la atracción que ejerce lo prohibido, lo que no nos conviene, lo que nos va a hacer sufrir. Porque en el fondo esa atracción se basa en la remota y utópica posibilidad de poder domar a la fiera, de ser la que ha conseguido meter en el redil al que nunca quiso ser boy-scout. Ser la que ha conseguido que la sonrisa de un macarra deje de lucir o, mejor dicho, que sólo lo haga por ti. Pero querida, si hicieran eso, serían como los demás, como todos los que convienes, como los que no te harán sufrir. Y entonces ya no tendrán ningún tipo de morbo, por eso seguimos sonriendo.