~ ¡Buenos días princesa! He soñado toda la noche contigo. Íbamos al cine y tú llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Sólo pienso en ti. Buenos días, buenas tardes, buenas noches quiero darte, contarte como me ha ido el día y aburrirte. Cenar viendo una peli sin rencores por besarte, y hacerte luego el amor, tantas veces como aguante. Firmarnos de alegría, sin papeles de por medio. Discutir seguidamente y encontrar siempre el remedio. Mirarnos a los ojos, cada uno en un extremo. Despellejar toda tu ropa, mi objetivo, tu desnudo. Bromear mordiéndote en la mejilla del culo. Observarte a mi lado y examinar todas tus curvas. Seguidamente el saboreo de toda tu carne cruda. Saciarnos de placeres, despacito y con amor. Con esfuerzo incomparable, sin parar y sin cansarnos. Las sábanas son olas movidas por Poseidón. Llevarte al cine los domingos, recorrer España en moto, tener que levantarme pronto y arreglar los cuadros rotos. Un beso nuestro es un regalo entre nosotros, privado. Me encanta decirte ésta frase, y es que estoy enamorado. Cada día te echo en falta entre las sábanas y almohadas. Das razones a mi vida y sin ti ya no encuentro nada. He llorado por nosotros aunque tú no me hayas visto. Tantas lágrimas perdidas entre el polvo de mi piso. Sólo quiero ser feliz y que lo seas junto a mí. Eres mi musa, mi cuestión, mi razón, ¿y qué soy yo? Me desvivo por tu aliento en mi nuca. Inspírame cuando la mente esté sedienta. Te echo de menos, princesa.
