Me fui, renuncié a mi agujero. Para serte sincero, me fui porque estaba prisionero. Me fui, pero puse un letrero: “me voy porque quiero”. Y me fui a probar suerte como extranjero. Me fui para quererte menos. Me fui para sentirme solo. Me fui, pero aquí, los malos son los buenos. Me fui, no tenía dinero, ni ganas de veros. Me fui y no necesité escudero. Me fui para forrarme de acero. Me fui para olvidarme de todo. Me fui y no encontré consuelo en los sueños que te robo. Me fui porque no estaba entero en aquel agujero. Me fui, cazador y carroñero.
