viernes, 13 de abril de 2012

Ahora mismo podría estar en tu cama, con mi pijama puesto, acurrucada junto a ti, cerca, muy cerca. Podríamos estar viendo una peli, de las que a mi me gustan, de las románticas. O también podríamos estar hablando tranquilamente, bromeando, haciéndonos cosquillas mientras me tomo mi colacao calentito. Otro buen plan sería desgastarnos la boca a besos, acelerar el ritmo de vez en cuando y cuando me apetezca pararte de golpe, y entre risas, volver a besarte. Podríamos dormir juntos, aunque no tengo muy claro que el concepto "dormir" se llevara a cabo. Seguramente nos pasaríamos casi toda la noche en vela, jugando, haciendo tonterías que se suelen hacer cuando eres feliz y a última hora me dormiría abrazada a ti con todas mis fuerzas, todavía conservando esa felicidad. Y por la mañana, temprano, me despertarías entre besos, caricias y, de nuevo, tonterías, pero yo protestaría y lo más probable es que me volviera a dormir. Entonces es cuando tú te quedas mirando cómo duermo, y desde mi inocencia, yo podría ser el motivo de tu sonrisa. 
Pero, hoy, ahora y desde mi cama, sigues haciéndome feliz con tu presencia en mi vida.