sábado, 28 de abril de 2012

De repente, aparece alguien que te dice cómo tienes que hacer las cosas para que te salgan bien, cómo tienes que actuar, te enseña a vivir mejor, más tranquila. Aparece ése alguien con el que discutir por quién quiere más a quien. Ése alguien que te dice que como te mueras, te mata, que como desaparezcas, te busca hasta en el fondo del mar, que el sonido de tu risa es el mejor remedio para todo, que tu compañía es el mejor de los pecados y que le gustas hasta por las noches cuando casi no puedes abrir los ojos del sueño. De repente, encuentras a la persona que se sabe de memoria hasta tu DNI, que sabe más de ti que tú, que piensa más en ti que tú. Aparece la persona a la que le gusta verte pisar los charcos cuando tienes un arrebato de locura, que te respeta como si fueras su madre, que te cuida como si fueras su hija y que te quiere como si fueses lo mejor que tiene. Ésa persona con la que pasar los mejores momentos, las mayores alegrías y también con quién tener los mayores disgustos. Y ésa es la persona que se convierte en tus días, tus noches, tu vida, tu muerte, tu sonrisa, tus lágrimas, y es la que quieres para siempre, para...
todos los días de tu vida