jueves, 31 de mayo de 2012

Te dirán que los poemas no pagan la hipoteca. Que pintar los caminos de tu pena no lleva a ningún lado. Que los recuerdos del vino no son sólidos. Que pastar sin la manada es provocar la codicia del lobo. Que el tiempo es un juez insobornable. Que la revolución empieza comprando muebles de Ikea. Que un colchón el el suelo queda lejos del Nirvana. Que es mejor un buen currículum que una biografía. Que las chicas malas van al cielo si un santo las recomienda. Que la vida es un negocio que exige garantías. Que la paz es sólo la capital de Bolivia. Que agachar la cabeza sirve para ver los pozos que te esperan. Que no siempre serás joven y es mejor vender a tiempo. Que estás equivocado o loco. Que yo no te convengo. Tendrán razón y tú lo sabes. Como sabes también que la razón nunca lloró de felicidad tras un orgasmo o de premonición con un verso de González. Ni paseó en bragas por una calle transitada o voló aferrada a los barrotes de una ventana. No se sintió de cristal pero irrompible. No saltó al vacío con los ojos bien abiertos ni fue vestida con pétalos de rosa por dentro y para siempre. Por eso, porque lo sabes pero vienes es que caminamos erróneos e incorrectos. Y por eso es que, contra manuales y reglamentos, te quiero.