domingo, 3 de junio de 2012

Puedo ponerme cursi y decir que tus labios me saben igual que los labios que beso en mis sueños o puedo ponerme triste y decir que me basta con ser tu enemiga, tu esclava, tu fiebre, tu dueña. Y si quieres, también puedo ser tu estación, tu tren, tu mal y tu bien, tu pan y tu vino, tu pecado, tu diosa, tu asesina. Puedo ponerme humilde y decir que no soy la mejor, que me falta valor para atarte a mi cama. Puedo ponerme digna y decir: "toma mi dirección, cuando te hartes de amores baratos de un rato, me llamas". Si lo prefieres, puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu frío y tu manta, tu resaca y tu lunes, o tal vez puedo ser tu abogada y tu jueza, tu miedo y tu fe, tu noche y tu día, tu rencor, tu porqué, tu agonía. Puedo ser hasta ésa sombra que se tumba a tu lado en la alfombra.