domingo, 17 de junio de 2012

Pediré una cama con ventanas al mar. Conozco un chino cerca para cenar. Invéntate un nombre falso y déjalo en recepción. Le he dicho al camarero que nos suba champán. Después de un siglo y tres minutos, ¿cuando vas a llegar? Prepararé un canuto bien cargado en tu honor. La llave está en la puerta. Cuarto, setenta y dos. Hotel, dulce hotel. Habitación con vistas a tu piel. ¿Quién sabe? Tal vez se deje seducir el azar, mientras tanto, te besaré la nuca cuando mires romper las olas entre las farolas del malecón. Venga, ven a la cama, nos persigue el amanecer.