jueves, 12 de julio de 2012

Incluso en estos tiempos, veloces como un cadillac sin frenos, todos los días tienen un minuto en el que cierro los ojos y disfruto echándote de menos. Incluso en estos tiempos, en los que soy feliz de otra manera, todos los días tienen ese instante en que me jugaría la primavera por tenerte aquí delante. Incluso en estos tiempos, de volver a reír con los amigos, todos los días tienen ese rato en que respirar es un deber ingrato. Y se iría el dolor mucho más lejos si no estuvieras dentro de mi alma. Incluso en estos tiempos, triviales como un baile de disfraces, todos los días tienen unas horas para gritar al filo de la aurora, la falta que me haces. Incluso en estos tiempos, de aprender a vivir sin esperarte, todos los días tengo recaídas y aunque quiera olvidar, no se me olvida que no puedo olvidarte.