Digamos que cuando sangras ginebra y lloras vino, cuando avanzas en zig zag o despacio, cuando te escondes, cuando sacas las garras, cuando brindas con la muerte y ésta se sonroja al contemplarte, como todas, cuando eres lo más guapo que ven mis ojos, cuando cierras los puños, cuando eres tú y me haces reír, no me queda más remedio que quererte un poco más, aunque no quiera. Y quiero, bendita y maldita maravilla de vida en movimiento.
